[:es]La movilidad turística. Viaja, Disfruta, Respeta[:]

[:es]https://youtu.be/w-LGNsQbrlQ

La OMT “aboga por un turismo que contribuya al crecimiento económico, a un desarrollo incluyente y a la sostenibilidad ambiental” de los destinos turísticos. En su Código Ético Mundial para el Turismo, en el artículo 5 habla de la parte beneficiosa para los países y comunidades de los destinos, y en el artículo 8 nos habla de la libertad de desplazamiento turístico.

Desde la época de las migraciones de nuestros “abuelos” los “Homo Sapiens”, la movilidad ha sido signo de desarrollo y evolución de la raza humana “inteligente”. Estos desplazamientos eran por necesidad. La evolución de los sistemas de transporte, con la rueda y el carro, abrieron la puerta a la aventura del conocimiento de lugares nuevos.

La facilidad de acceso a información de lugares increíbles y las maravillosas fotografías que se muestran en los blogs de viajes, nos hacen preguntar ¿Cómo puedo ir a visitarlo? ¿Llegará Vueling a estos lugares?

La OMT lo dice muy claro en su Código Ético, todos los países y comunidades tienen derecho a beneficiarse del turismo, y yo como viajero tengo derecho a desplazarme. Pero ¿De cualquier manera? ¿Tengo algunas obligaciones como viajero?

Pero los cientos de miles de años que se tardó en fabricar un carro en condiciones óptimas para viajar, o los siglos que se tardaron en convertir una Carabela en un Crucero Vacacional, no tienen nada que ver con las pocas décadas que ha necesitado la aviación para transportar desde 1 pasajero a cientos de ellos por todo el mundo. Dentro de pocas décadas, quizás veamos que el turismo de aventura va más allá de nuestra atmósfera.

La tecnología y la innovación nos ayudan a evolucionar. Si ponemos esta tecnología, innovación y aceleración en pro de la sostenibilidad en todas las etapas del viaje provocaríamos un turismo verdaderamente consciente y respetuoso con el destino, recuperando todo aquel patrimonio (cultural y entorno) que ha cambiado.

La repercusión de la facilidad de movilidad ha llevado a la saturación de algunas destinaciones y esto afecta a la destinación, pudiéndose convertir en una limitación para el desarrollo turístico o lo que es lo mismo volverse en contra de la propia destinación.

Pero tal y como lo corrobora la historia, la movilidad es necesaria e innata en el ser humano. Es muy difícil, actualmente, pedir a un ser humano que considere el modo de transporte, cuando para muchos las vacaciones empiezan en los aeropuertos o autopistas

Por suerte, el perfil del turista se ha vuelto más respetuosos con el medio ambiente, ahora falta que los dirigentes de las destinaciones hagan suyo este nuevo perfil y utilicen herramientas como la gobernanza para sus políticas sostenibles.

Viaja, Disfruta, Respeta

http://www.travelenjoyrespect.org/es/

https://www.unwto.org/global-code-of-ethics-for-tourism[:]

[:es]Un restaurante impecable y recomendable.[:]

[:es]Restaurant Mas Romeu, impecable y recomendable.

No voy a escribir una crítica gastronómica, ni hablar por hablar de un restaurante. Soy incapaz de hacerlo. Quizás sea por mis estrictos baremos, que rigen el servicio que recibo, y que no son otros que: el ambiente (mesa y sala), el servicio prestado (ejecución del servicio) y el producto (cocina). No es mi trabajo criticar, pero me gusta difundir el trabajo bien hecho y la experiencia gastronómica recibida. En este caso el prestador de la experiencia fue el restaurante Mas Romeu de Lloret de Mar.

En algunas ocasiones he seguido consejos de usuarios gastronómicos que han valorado sólo un baremo, el producto. Ésto me ha llevado a recibir muchas decepciones y experiencias negativas. Desde hace algunos años no me fio de los comentarios puntuales del producto sin que mencionen el resto de baremos. Me gusta recibir una información holística del restaurante.

Hace unos días tuve la acertada decisión de realizar un evento en el restaurante Mas Romeu de Lloret de Mar. Ya lo conocía. Hace unas semanas lo había probado para asegurar la elección (antes he comentado que he recibido muchas decepciones gastronómicas). Voy a comentarles mi experiencia valorando mis tres baremos holísticos.

Primera agradable impresión. Mesa bien vestida, mantelería impecablemente planchada, cubiertos y cristalería bien alineadas. Ni una huella del camarero en la cristalería. Lo sé, los que han recibido el servicio de Mas Romeu saben que es habitual encontrar las mesas tan bien ordenadas, pero no me negaran que es difícil encontrar, en los restaurantes de moda, tanta armonía en una mesa recién vestida y montada. La noche prometía.

Segunda agradable impresión. La profesionalidad. Si, la profesionalidad, aquello que muchos creen tener sólo porque saben llevar una bandeja. Durante el servicio se notó esta profesionalidad, no solo en primera línea, sino que se notaba que venía de arriba, de la dirección y desemboca en el servicio, en el momento de la ejecución, cuando se encuentra el prestador del servicio y el comensal. Momento primordial para conseguir una experiencia gastronómica correcta. Mas Romeu se ve que lo tiene claro. Muchas veces la dirección de los servicios turísticos no ven lo importante que es este momento. Muchos autores lo denominan MOMENTO DE LA VERDAD. Hacía tiempo que no veía la ejecución del protocolo del servicio sin titubeos.

Finalmente, la tercera agradable impresión. La elaboración del producto. Como no, excelente. Me gusta comentarlo el último porque es, quizás, el que tiene más variabilidad de posibles opiniones. No olvidemos el dilema del punto de cocción de la carne, más pasada, menos pasada, al punto, etc. Yo tengo un problema, me gustan todas las cocciones, por lo que me fijo en el resultado y presentación final del plato (salsas ligadas, texturas, etc.). En Mas Romeu el conjunto del menú fue redondo. Presentaciones, elaboraciones, olores y texturas de todos los platos servidos cerraron el circulo de una gran experiencia sensorial.  No hay que olvidar que el principio de cualquier experiencia turística (y la gastronómica lo es) empieza por el producto que se elabora, cómo se elabora y cómo se ofrece. Todo ello formará parte de la experiencia que se ofrecerá al comensal.

He intentado buscar algún fallo. Y sí, lo he encontrado. Durante el servicio del vino, en una ocasión, se vertieron TRES gotas de vino en el mantel. ¿Fallo? Sí, pero no tan grave como para arruinar el resto de la experiencia. Además, fácilmente reparable.

En resumen, y sin querer ser epistolarmente largo, una experiencia IMPECABLE, INOLVIDABLE Y RECOMENDABLE.

Narcís Martí Fabregó[:]