[:es]El turismo, la medicina de la sociedad[:]

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Nos pasamos 8 horas cada día delante del ordenador del despacho, o de pie en el trabajo; durante 5 (o 6) días a la semana estamos concentrados, realizando nuestro trabajo, a veces agradable, a veces monótono, pero siempre intentándolo hacer lo mejor posible. El estrés y las ganas de desconectar están en las conversaciones de los compañeros de trabajo.

Por fin llega la hora del descanso, el final del día, el fin de semana o el día libre, o las ansiadas vacaciones. Es entonces cuando pensamos en desconectar, en relajarnos, hacer vida social. Quedar en un bar con los amigos, quizás una cena, por qué no una escapada de una noche, o unas merecidas vacaciones. El objetivo es recuperar fuerzas.

Gran parte de la sociedad necesita desconectar algunos minutos, horas, días o semanas, de su monotonía diaria. Un café a media jornada, un almuerzo para celebrar algún acontecimiento, un fin de semana completamente diferente, unas pequeñas o grandes vacaciones. Esto nos ayuda a subsistir y amar o soportar el trabajo que realizamos diariamente.

El turismo nos facilita la desconexión del agobio acumulado en el día a día. Por ello, el turismo (viajes, gastronomía, celebraciones, aventura, una simple caña o té) debería ser considerado como la medicina de la sociedad.

No nos damos cuenta, pero las empresas y profesionales dedicados al servicio turístico son verdaderos terapeutas de la sociedad. La profesionalidad de estas personas no es banal y no todo el mundo está destinado, ni dispuesto, a ejercer esta maravillosa profesión correctamente. De hecho, se nota cuando un servicio turístico no cumple con este menester.

Parece la profesión más fácil del mundo, pero no es así, el contacto de personas con personas es difícil y entra en juego, a parte del conocimiento y habilidades propias del servicio, aspectos como la empatía, la amabilidad, la educación, la paciencia… y en algunos casos el protocolo. ¿Creen de verdad que todo el mundo que trabaja en turismo está capacitado para tratar a una sociedad necesitada de atención?

Las empresas y profesionales turísticos han de entender que los visitantes, huéspedes o comensales han elegido sus locales para relajarse o celebrar acontecimientos únicos en su historia (aniversario, vacaciones anuales, bodas, café de relax antes de entrar a trabajar), algo que no se podrá repetir una vez consumido, algo que si no sale bien repercutirá en la historia individual de cada individuo, familia, trabajo, empresa, sociedad….

Cuando nosotros, los huéspedes, comensales o visitantes decidimos utilizar algún servicio turístico, esperamos que nuestro sueño se convierta en una experiencia digna de guardar en el álbum de los buenos recuerdos.[:]

[:es]Un restaurante impecable y recomendable.[:]

[:es]Restaurant Mas Romeu, impecable y recomendable.

No voy a escribir una crítica gastronómica, ni hablar por hablar de un restaurante. Soy incapaz de hacerlo. Quizás sea por mis estrictos baremos, que rigen el servicio que recibo, y que no son otros que: el ambiente (mesa y sala), el servicio prestado (ejecución del servicio) y el producto (cocina). No es mi trabajo criticar, pero me gusta difundir el trabajo bien hecho y la experiencia gastronómica recibida. En este caso el prestador de la experiencia fue el restaurante Mas Romeu de Lloret de Mar.

En algunas ocasiones he seguido consejos de usuarios gastronómicos que han valorado sólo un baremo, el producto. Ésto me ha llevado a recibir muchas decepciones y experiencias negativas. Desde hace algunos años no me fio de los comentarios puntuales del producto sin que mencionen el resto de baremos. Me gusta recibir una información holística del restaurante.

Hace unos días tuve la acertada decisión de realizar un evento en el restaurante Mas Romeu de Lloret de Mar. Ya lo conocía. Hace unas semanas lo había probado para asegurar la elección (antes he comentado que he recibido muchas decepciones gastronómicas). Voy a comentarles mi experiencia valorando mis tres baremos holísticos.

Primera agradable impresión. Mesa bien vestida, mantelería impecablemente planchada, cubiertos y cristalería bien alineadas. Ni una huella del camarero en la cristalería. Lo sé, los que han recibido el servicio de Mas Romeu saben que es habitual encontrar las mesas tan bien ordenadas, pero no me negaran que es difícil encontrar, en los restaurantes de moda, tanta armonía en una mesa recién vestida y montada. La noche prometía.

Segunda agradable impresión. La profesionalidad. Si, la profesionalidad, aquello que muchos creen tener sólo porque saben llevar una bandeja. Durante el servicio se notó esta profesionalidad, no solo en primera línea, sino que se notaba que venía de arriba, de la dirección y desemboca en el servicio, en el momento de la ejecución, cuando se encuentra el prestador del servicio y el comensal. Momento primordial para conseguir una experiencia gastronómica correcta. Mas Romeu se ve que lo tiene claro. Muchas veces la dirección de los servicios turísticos no ven lo importante que es este momento. Muchos autores lo denominan MOMENTO DE LA VERDAD. Hacía tiempo que no veía la ejecución del protocolo del servicio sin titubeos.

Finalmente, la tercera agradable impresión. La elaboración del producto. Como no, excelente. Me gusta comentarlo el último porque es, quizás, el que tiene más variabilidad de posibles opiniones. No olvidemos el dilema del punto de cocción de la carne, más pasada, menos pasada, al punto, etc. Yo tengo un problema, me gustan todas las cocciones, por lo que me fijo en el resultado y presentación final del plato (salsas ligadas, texturas, etc.). En Mas Romeu el conjunto del menú fue redondo. Presentaciones, elaboraciones, olores y texturas de todos los platos servidos cerraron el circulo de una gran experiencia sensorial.  No hay que olvidar que el principio de cualquier experiencia turística (y la gastronómica lo es) empieza por el producto que se elabora, cómo se elabora y cómo se ofrece. Todo ello formará parte de la experiencia que se ofrecerá al comensal.

He intentado buscar algún fallo. Y sí, lo he encontrado. Durante el servicio del vino, en una ocasión, se vertieron TRES gotas de vino en el mantel. ¿Fallo? Sí, pero no tan grave como para arruinar el resto de la experiencia. Además, fácilmente reparable.

En resumen, y sin querer ser epistolarmente largo, una experiencia IMPECABLE, INOLVIDABLE Y RECOMENDABLE.

Narcís Martí Fabregó[:]

[:es]Reflexión: ¿Morir de éxito o de incompetencia?[:]

[:es]Indignado, pues sí. Y si no escribo estas líneas reviento.

Durante estos días de principio de septiembre, en los periódicos y televisiones, ha aparecido la noticia del corte de luz, por parte de la compañía eléctrica,  a cuatro hoteles de un mismo propietario en una misma localidad. La causa, el impago de las facturas y según parece, la conexión ilegal a la red eléctrica sin pasar por el contador.

Como huésped de hoteles me indigna está decisión. Más de 400 huéspedes han sido perjudicados en sus vacaciones por la negligencia de…… ¿del empresario, del instalador, de la compañía eléctrica, del Ayuntamiento, de la Generalitat,…..?

Al huésped que se ha quedado sin vacaciones, le importa muy poco de quien ha sido la culpa. Él sólo piensa en que sus vacaciones se han terminado antes de tiempo o han sido obligados a modificarlas. Al llegar a sus domicilios, los más positivos la comentaran como una anécdota y otros, quizás un poco más crispados, como una mala experiencia que no quisieran repetir.

Como huésped de hoteles y consumidor de destinaciones turísticas, las frases que más me han hecho reaccionar es la de unos huéspedes que han comentado: “Yo no vuelvo por aquí” i “nos han arruinado las vacaciones” entre otras frases. Estas frases generalizadoras hacen mucho daño a  la destinación, ya que yo, como huésped, puedo entender que toda la destinación es de la misma calaña y que no se ha atendido correctamente a los huéspedes afectados. Entiendo que no ha sido así.

Esta negligencia, por llamarlo finamente, está causando daños muy graves al prestigio e imagen de una marca turística de una destinación. El trabajo de muchos años de dedicación se ha visto aSun Villagelterado negativamente por un INDUSTRIAL (que NO HOTELERO), y va a costar mucho dinero y esfuerzo en convencer a futuros huéspedes de que este “señor” ya no está en activo, y que el resto de HOTELEROS no tienen estas u otras prácticas no convencionales.

Lo cierto es que en todos los países, cada año, se dan casos de negligencia de INDUSTRIALES que juegan a ser hoteleros porque han comprado un hotel.

Desgraciadamente, es muy probable, que dicha empresa vuelva abrir el año que viene, como si nada hubiera pasado. Espero que por lo menos cambien de nombre, el “señor» y la empresa.

Como huésped entiendo que es muy fácil morir de éxito (por exceso) o morir por incompetencia (por tener miedo de exigir).

PD: Me surge otra pregunta. ¿Quién realizo la instalación? ¿El lampista del hotel?, ¿No sabía que se estaba realizando algo ilegal y poniendo en peligro a los huéspedes?

R.Huésped.[:]

[:es]Un restaurante que no me ha defraudado. Estoy Contento[:]

[:es]Hoy como comensal, «Los Caracoles» no me ha defraudado. Estoy contento.

Cuando escucho música, busco emociones, sentimientos i recuerdos. Cuando leo un libro, busco emociones, sentimientos i recuerdos. Cuando viajo, busco emociones, sentimientos y crear  recuerdos.

La música y el libro los tendré a mi lado para que continúen dándome emociones, sentimientos y recuerdos toda mi vida.

Del viaje, al igual que cualquier servicio turístico, sólo quedará el recuerdo.

Hace un par de días entre en un restaurante que nadie me había recomendado. De pequeño, mis padres siempre hablaban de él como un restaurante emblemático de Barpajaritacelona, donde, en el siglo pasado, la aristocracia y famosos de la época iban a cenar.

Dudamos si entrar o no. Está en la zona más turística de Barcelona. Estábamos hartos  de probar restaurantes recomendados, en que servicio, decoración y gastronomía no están en el mismo camino.

Al entrar, empezaron a brotar los recuerdos de los comentarios de mis padres sobre este restaurante.  Restaurante lleno de historia. La cocina en la misma entrada, hay que pasar entre los fogones  para llegar a los diferentes comedores. ¿Innovación el Show Cooking? “Los Caracoles” llevan haciéndolo más de 180 años.

Al llegar al comedor, grata sorpresa. Las mesas de la sala son cómodas y están  vestidas con mantelería limpia y bien planchada. Todo el restaurante, a pesar de la cantidad de cuadros i objetos que lo decoran, se respira un ambiente limpio.

Otra grata sorpresa, fue comprobar que aún existen camareros profesionales en activo. Bien uniformados con pajarita, chaleco negro y una educación cada vez más difícil de encontrar; conversación la justa y atención máxima al comensal. El servicio realizado sin agobios pero sin pausa.Figer B

En su ánimo de preservar los 180 años de historia entre sus paredes, han conseguido preservar un servicio difícil (gracias a Dios no imposible) de encontrar, mantener los finger bowl en activo  y no caer en la toallita de papel con olor a sucedáneo de limón.

Con una carta compuesta por platos típicos catalanes bien elaborados, el resultado no  podía ser sino que excelente.

Solo tengo que decir que no me defraudaron, estoy contento. Tengo un recuerdo más para explicar a mis hijos y nietos.

Y siguiendo con el encabezamiento de la carta. Señores profesionales de turismo NO ME DEFRAUDEN, la música y los libros nunca lo han hecho.

Narcís Martí Fabregó[:]

[:es]La satisfacción de los 5 sentidos: Oído, Gusto, Olfato, Vista y Tacto[:]

[:es]A loBuffet 1s huéspedes de las destinaciones nos gusta encontrar experiencias que formen parte de la cultura del lugar, a poder ser que no sean enfocadas al turista, o lo que es lo mismo, aquello que normalmente usa el habitante local de la destinación.

Cada vez es más difícil encontrar estos servicios en condiciones, tal y como lo hemos imaginado, algo real y autóctono, que pueda formar parte de nuestra experiencia en la destinación. Esta dificultad y las malas imitaciones, han hecho que desconfiemos de todo lo que se nos ofrece.

Queremos lo original, no imitaciones. Nuestra experiencia no quiere ser una aproximación a lo real. ¿De qué nos sirve que nos vendan lo mismo que podemos encontrar al lado de nuestra casa?
La proliferación de Apps es una respuesta a la necesidad, que tenemos los huéspedes, de asegurar estas experiencias. Hemos de poder experimentar toda la cultura que ofrece la destinación visitada (gastronomía, historia, paisaje, etc.) en nuestro corto viaje.

También es cierto que no todos los que utilizan las Apps es para vivir más de cerca la experiencia de la cultura lugareña. Esta es la excusa de muchos huéspedes que alquilan habitaciones en casas particulares, pero después consumen boc20150228_212547adillería multinacional que nada tiene que ver con dicha cultura.

Cuando alguien vuelve a casa después de un viaje, sea turista, viajero o millennials, la experiencia conseguida ha de ser un pack cultural, en el cual también este incluida la gastronomía local y el contacto con los habitantes de la destinación.

La buena experiencia de un viaje ha de cumplir con la satisfacción de los cinco sentidos: Oído, gusto, olfato, vista y tacto.

Apps: Aplicaciones para móviles para contratar gangas, no siempre con la calidad deseada.[:]

[:es]….. Porque a los huéspedes, nos gusta investigar para poder soñar.[:]

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El otro día me llego un artículo de un periódico que comentaba los datos de Tripadvisor, como si fuera la verdad divina en la clasificación del ranking mundial en productos turísticos (léase destinaciones, hoteles, restaurantes, etc.).

Como huésped y consumidor de Tripadvisor pongo en duda este ranking, no sólo por el hecho de que las valoraciones son fácilmente manipulables, sino porque carecen de estándares valorativos, por el cual yo pueda interpretar de igual manera, un comentario de un huésped italiano y el de un huésped inglés.

Ya he hablado alguna vez de las guías de hoteles o destinaciones, pertenecientes a organizaciones privadas, casi todas relacionadas con el mundo del viaje o del coche: estas guías valoran los servicios según unos estándares de calidad elaborados por ellos mismos, y unos inspectores o auditores, formados para la ocasión,  se dedican a visitar dichos locales o destinaciones que, VOLUNTARIAMENTE, aceptan ser inspeccionados. Si, hablo de la guía Michelin, guía AA inglesa, o la de Estados Unidos AAA, o Lonely Planet, o como la clasificación de la revista británica Restaurant, entre otras.

Podemos estar más o menos de acuerdo sobre los estándares que utilizan cada una de estas guías. La diferencia entre las valoraciones de Tripadvisor y estas últimas es que las guías siguen una línea en sus valoraciones y nosotros, los consumidores, sabemos a qué atenernos cuando las utilizamos, en Tripadvisor no.

He dicho que soy consumidor de Tripadvisor, pero es un paso más en mi decisión, no el único. Comparar comentarios en otros portales, descripciones del alojamiento o la destinación, etc, me ayuda a que mi posibilidad de insatisfacción en el servicio recibido baje a mínimos. Porque a los huéspedes nos gusta investigar para poder soñar.

Estoy seguro que el que escribe su comentario en internet, o está muy descontento con el servicio recibido o está muy satisfecho con el servicio. Comentarios como “el desayuno no valía nada” y a los cinco minutos otro escribe “el desayuno era exquisito” me desconcentra, ¿qué entienden ellos por “no valía nada” o “exquisito”?

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De todas maneras, a esto que llaman la REPUTACIÓN ON LINE, es la única manera de valorar día a día el servicio ofrecido por un alojamiento o una destinación. Por ello la REPUTACIÓN ON LINE cada vez preocupa más a los responsables de la gestión de los productos turísticos. Intentan, por todos los medios, que sus campañas de imagen no se desvirtúen con los comentarios escritos en los portales de internet.

Esta interpretación de los datos de Tripadvisor por un periódico suele doler, sobre todo, a aquellos productos maduros que aún teniendo sus principales atributos intactos para satisfacernos, no son capaces de satisfacernos con el servicio que nos ofrecen.

Algunas veces, los huéspedes, comensales o visitantes vemos el VALOR que tiene un alojamiento o destinación, cosa que los mismos directores, gestores o habitantes de la destinación no QUIEREN VER. Y por eso intentamos ser fieles en nuestras decisiones viajeras, hasta que nos cansemos y otro nos llene mejor nuestros sueños.

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[:es]….Porque a los huéspedes nos gusta volver con historias que contar. Hoteles, apartamentos o habitaciones[:]

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Todo empezó cuando un día alguien salió de su casa y se hospedo en casa de un lugareño, lejos de su domicilio habitual. Paso algunos días disfrutando de la hospitalidad y del día a día del lugareño que le acogía. Conoció otra manera de vivir, otra manera de comer, otro paisaje que disfrutar, y le gusto. El huésped se lo explico a sus conocidos y repitió la experiencia durante algún tiempo. El lugareño pensó que si lo podía hacer con uno lo podía hacer con más huéspedes. Hasta que llego a un punto que los empezó a llamar cliente en lugar de huésped y cambió el nombre del Sr. Huésped por “!! El de la habitación tal!! ”. Y al cabo de mucho tiempo, el lugareño, empezó a criticarlos por su comportamiento, aunque, en el fondo, deseaba que no dejaran de elegir su casa para pasar sus vacaciones.
Según tengo entendido es así como se empieza a crear un destino de la nada y como termina si no se cuida.
Como huésped o visitante de un lugar, mi principal objetivo es convertir mis sueños en realidad. Estos, fueron elaborados mientras buscaba, ¿dónde?, ¿cuándo? y ¿cómo? iba a realizar mi viaje y me convencí que la experiencia valdría la pena y volvería lleno de historias que contar.
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El destino suele ser más o menos fácil de elegir, el problema viene a la hora de elegir el alojamiento. Lecturas y lecturas de descripciones de hoteles, hostales y apartamentos turísticos, buscando cual se adapta a mi perfil de SUEÑO. La lectura de las descripciones y las buenas y malas experiencias hacen que dude de la publicidad publicada en Internet.

Sin duda alguna la mejor referencia para no equivocarte es el profesional que está en la AAVV emisora, la de pie de calle, aquella que tiene un profesional que pone toda su experiencia y conocimiento en viajes para que el tuyo sea el mejor. Desgraciadamente cada vez hay menos.

Ante la falta de profesionales en el viaje, sea por cierre del negocio o por la facilidad que da Internet perjudicando a las AAVV de pie de calle, muchos futuros huéspedes optan por poner sus sueños en manos de comentarios publicados en la web. No es malo, pero hay que saber leer entre líneas, porque ni todo es tan malo, ni todo es tan bueno.

Como decía, la dificultad es elegir el alojamiento. Como huésped respeto a todo tipo de alojamiento siempre y cuando cumplan con la promesa que me han hecho en su publicidad y yo este cubierto para poder reclamar en caso necesario, en una palabra que sean legales.

Reconozco que soy huésped de hotel, y me gusta el “glamour” que conlleva estar alojado en un hotel bien dirigido y con profesionales en sus departamentos (en otro post hable de mi buena experiencia en un hostal), y entiendo a los que les gusta alojarse en un apartamento, o incluso en una habitación de una casa. Pero no puedo entender que digan que en un hotel no hay libertad y que no se vive la experiencia del destino a tope. Quizás es importante saber elegir el tipo de hotel u hostal que entran en el perfil de tus sueños. Eso si, difícilmente me veréis siendo huésped en régimen de pensión completa, ni de todo incluido.
En cualquier alojamiento turístico puedes encontrar personas autóctonas (lugareños) que pueden ayudarte a descubrir el destino y no hablo del departamento de recepción (que también).

Me gusta, como a todos, tener algo diferente que contar cuando llegue a casa. Esto es haber hecho realidad tu sueño y haber vivido una buena experiencia en el destino y, como no, en el alojamiento.

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[:es]… Porque a los huéspedes nos gusta saber donde dormiremos o comeremos.[:]

[:es]En uncropped-DSCN1076.jpgo de mis viajes acerté de pleno en la elección del alojamiento turístico donde iba a pernoctar, (por cierto hermosa palabra ya casi en desuso: pernoctar, pernoctaciones), un hostal maravilloso. No acostumbro a arriesgarme, en según que países, a categorías básicas. Pero mi sorpresa fue agradable, en el país donde estaba, que un hostal diera un servicio semejante. Limpieza, gastronomía, educación, profesionalidad, etc.
Al final de mi pernoctación, felicite a la familia que dirigía dicho hostal y le comente que muchos hoteles de cuatro estrellas deberían aprender del buen hacer de las categorías básicas, y digo básicas sin menosprecio.

El propietario me comento que las categorías en los establecimientos hoteleros en vez de informar, desinforman y que deberían desaparecer. Es cierto que lo que me decidió a elegir este hostal fue la buena información que suministraba y no su categoría, aunque admito que iba con un poco de incertidumbre. Pero no soy de la opinión de que las categorías tengan que desaparecer.
En mi humilde opinión creo que, es verdad, las estrellas según en qué países no dan toda la información que el huésped querría leer, escuchar o interpretar.

El propietario siguió argumentando su opinión diciendo, que con el precio, el huésped podría saber en qué tipo de alojamiento turístico era. Al principio estaba de acuerdo con el él, pero reflexionando, pensé que había algunas lagunas en esta argumentación. Si yo estaba a cientos de kilómetros ¿quién me aseguraba que el precio que me  pedian se correspondía con el servicio prestado?

También están las preguntas ¿Por qué no todos los países tienen normativas, estándares o clasificaciones para los alojamientos turísticos? Y ¿Por qué algunos países que no tienen dichas clasificaciones oficiales?  y ¿por qué los países que no tienen se las buscan voluntariamente?( casos como UK las estrellas the Automobile Association, EEUU los diamantes 20150504_135625de la American Automobile Association, o la famosa guía Michelin). Todas ellas forman parte de guías privadas de viajes o automovilísticas, que se juegan su reputación si sus estándares de clasificación no son los esperados por sus socios y futuros huéspedes o comensales. Para asegurar las categorias de estos alojamientos tiene inspectores que corroboran el buen cumplimiento de los estándares de cada guía.
Como huésped quiero que me den información fiable sobre el alojamiento turístico que voy a elegir. Porque a los huéspedes nos gusta saber donde dormiremos o comeremos.
Las categorías oficiales nos pueden dar información estructural del alojamiento, pero la otra información, la que de verdad nos va a llenar nuestras pernoctaciones, ¿dónde podemos encontrarla?; quizás en la descripción de la web, o en tripadvisor,  o en booking o quizás en las guías privadas con sus inspectores.
Creo que va siendo hora de poner apellidos a las estrellas y saber que tipo de alojamiento es el que he elegido: Vacacional, buffet, solo niños, solo adultos, self servcie, .etc
A mí, como huésped, lo material y tecnológico me puede atraer pero es como me darán este material y esta tecnología lo que me capturará y fidelizara y no puedo permitirme equivocar mi elección.

Las pernoctaciones pasadas no las puedo repetir.[:]