Un restaurante impecable y recomendable.

Restaurant Mas Romeu, impecable y recomendable.

No voy a escribir una crítica gastronómica, ni hablar por hablar de un restaurante. Soy incapaz de hacerlo. Quizás sea por mis estrictos baremos, que rigen el servicio que recibo, y que no son otros que: el ambiente (mesa y sala), el servicio prestado (ejecución del servicio) y el producto (cocina). No es mi trabajo criticar, pero me gusta difundir el trabajo bien hecho y la experiencia gastronómica recibida. En este caso el prestador de la experiencia fue el restaurante Mas Romeu de Lloret de Mar.

En algunas ocasiones he seguido consejos de usuarios gastronómicos que han valorado sólo un baremo, el producto. Ésto me ha llevado a recibir muchas decepciones y experiencias negativas. Desde hace algunos años no me fio de los comentarios puntuales del producto sin que mencionen el resto de baremos. Me gusta recibir una información holística del restaurante.

Hace unos días tuve la acertada decisión de realizar un evento en el restaurante Mas Romeu de Lloret de Mar. Ya lo conocía. Hace unas semanas lo había probado para asegurar la elección (antes he comentado que he recibido muchas decepciones gastronómicas). Voy a comentarles mi experiencia valorando mis tres baremos holísticos.

Primera agradable impresión. Mesa bien vestida, mantelería impecablemente planchada, cubiertos y cristalería bien alineadas. Ni una huella del camarero en la cristalería. Lo sé, los que han recibido el servicio de Mas Romeu saben que es habitual encontrar las mesas tan bien ordenadas, pero no me negaran que es difícil encontrar, en los restaurantes de moda, tanta armonía en una mesa recién vestida y montada. La noche prometía.

Segunda agradable impresión. La profesionalidad. Si, la profesionalidad, aquello que muchos creen tener sólo porque saben llevar una bandeja. Durante el servicio se notó esta profesionalidad, no solo en primera línea, sino que se notaba que venía de arriba, de la dirección y desemboca en el servicio, en el momento de la ejecución, cuando se encuentra el prestador del servicio y el comensal. Momento primordial para conseguir una experiencia gastronómica correcta. Mas Romeu se ve que lo tiene claro. Muchas veces la dirección de los servicios turísticos no ven lo importante que es este momento. Muchos autores lo denominan MOMENTO DE LA VERDAD. Hacía tiempo que no veía la ejecución del protocolo del servicio sin titubeos.

Finalmente, la tercera agradable impresión. La elaboración del producto. Como no, excelente. Me gusta comentarlo el último porque es, quizás, el que tiene más variabilidad de posibles opiniones. No olvidemos el dilema del punto de cocción de la carne, más pasada, menos pasada, al punto, etc. Yo tengo un problema, me gustan todas las cocciones, por lo que me fijo en el resultado y presentación final del plato (salsas ligadas, texturas, etc.). En Mas Romeu el conjunto del menú fue redondo. Presentaciones, elaboraciones, olores y texturas de todos los platos servidos cerraron el circulo de una gran experiencia sensorial.  No hay que olvidar que el principio de cualquier experiencia turística (y la gastronómica lo es) empieza por el producto que se elabora, cómo se elabora y cómo se ofrece. Todo ello formará parte de la experiencia que se ofrecerá al comensal.

He intentado buscar algún fallo. Y sí, lo he encontrado. Durante el servicio del vino, en una ocasión, se vertieron TRES gotas de vino en el mantel. ¿Fallo? Sí, pero no tan grave como para arruinar el resto de la experiencia. Además, fácilmente reparable.

En resumen, y sin querer ser epistolarmente largo, una experiencia IMPECABLE, INOLVIDABLE Y RECOMENDABLE.

Narcís Martí Fabregó

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